Desde 1959 existía una regla que prescribía el acento ortográfico para el adverbio “sólo” únicamente cuando se quisiera evitar la anfibología (ambigüedad). Todavía en la Ortografía de la lengua española (publicada en 1999), en el inciso a) del parágrafo 4.6.4. del capítulo IV “Acentuación” (página 50) explica el caso de tilde diacrítica para “sólo/solo”; asimismo, en la vigésima segunda edición del Diccionario de la Real Academia Española (publicado en 2001 y disponible en línea) también está indicada la opción de tildar “sólo” en su segunda acepción; por otro lado, en el Diccionario panhispánico de dudas (publicado en 2005 y también disponible en línea), en el parágrafo 3.2.3. de la entrada “Tilde” (página 639) aparece la explicación de la tilde para “sólo/solo”; y en el Diccionario esencial de la lengua española (publicado en 2006), en la página 1380 se explica el uso de la tilde en “sólo”. Sin embargo, en la Ortografía de la lengua española (de diciembre de 2010) y publicada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, en el parágrafo 3.4.3.3 “La tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos” (páginas 269 y 270) a la letra dice:
«La palabra solo, tanto cuando es adverbio (Solo trabaja de lunes a viernes) como cuando es adjetivo (Está solo en casa todo el día), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), son voces que no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por ser bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s (v. § 3.4.1.2.2), bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonantes distinta de n o s (v. § 3.4.1.2.1a).
»No obstante, las reglas ortográficas venían prescribiendo el uso diacrítico de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos (‘trabaja solamente los domingos’), para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos (‘trabaja sin compañía los domingos’); o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).
»Sin embargo, puesto que ese empleo tradicional de la tilde diacrítica no opone en estos casos formas tónicas a otras átonas formalmente idénticas (requisito prosódico que justifica el empleo de la tilde diacrítica), ya que tanto el adjetivo solo como los determinantes demostrativos son palabras tónicas, lo mismo que el adverbio solo y los pronombres demostrativos, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de doble interpretación.
»Las posibles ambigüedades son resueltas casi siempre por el propio texto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden resolverse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de las palabras que fuerce una sola de las interpretaciones. En todo caso, estas posibles ambigüedades nunca son superiores en número ni más graves que las que producen numerosísimos casos de homonimia y polisemia léxica que hay en la lengua.»
nov 20, 2011 @ 12:56:39
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