José G. Moreno de Alba, actual director de la Academia Mexicana de la Lengua, en sus Minucias del lenguaje nos dice lo siguiente:
 
«Ni en los diccionarios académicos ni en los de mexicanismos que pude consultar encontré la palabra gubernatura, de uso común en el español mexicano contemporáneo. [...] Hay en español otras voces con terminación y significado semejante como, por ejemplo, jefatura, definida en el DRAE como "cargo o dignidad de jefe". De la misma manera, gubernatura sería "cargo o dignidad de gobernador". Otros vocablos que tienen el mismo sentido: nunciatura (de nuncio), prelatura (de prelado), magistratura (de magistrado), dictadura (de dictador), prefectura (de prefecto). [...] Nótese que, para casos como gubernatura, parece convenir hablar mejor del sufijo -tura, que del sufijo -ura; esa -t- la tienen casi todas las voces enlistadas (judicatura, candidatura, jefatura, nunciatura, prelatura, legislatura, decanatura, magistratura…). Los participios pasivos terminaban en -atus. En español esta terminación se cambió a -ado: cantatus > cantado, amatus > amado… La familia de cultismos que se está explicando conserva la -t- latina: magistratus > magistrado > magistratura (cultismo, que recupera la -t- latina). Puede pensarse que el neologismo mexicano gubernatura está formado de acuerdo con el esquema explicado, es decir, la base sería gobernado o gobernador y a esta base se añade, como en otros cultismos, el sufijo -ura, previa reposición de la -t- latina (gobernador > gobernado > (lat.) gobernatus > gobernatura > gubernatura). Importa señalar que el vocablo mexicano tiene, en la primera sílaba, una -u- que es -o- en la palabra base: gubernatura, no gobernatura. ¿A qué puede deberse este cambio? Se consigna ciertamente en el diccionario el verbo gubernar, pero se señala que se trata de una palabra desusada. En efecto, pudo emplearse esporádicamente en la Edad Media, no en el español moderno. Por tanto, la -u- de gubernatura no parece deberse a la influencia del rarismo gubernar. Por otra parte, no es gubernatura el único derivado de gobernador (o gobernado) que tiene una u- inicial. Existen, entre otros, gubernamental y gubernativo. Menéndez Pidal explica que "la reducción de la o inicial a u es más frecuente que la de e a i y en condiciones menos claras [...] hay una porción de casos que no parecen obedecer sino a la mayor indecisión de la vocal inacentuada: pollicare > pulgar , locale > lugar, jocare > jugar…" Si en el romance, en el paso del latín al español, no era rara la modificación de o- inicial a u-, no hay razón para pensar que no pueda darse este cambio en el español moderno. La u- inicial de gubernatura (de gubernamental o de gubernativo) puede deberse, entonces, simplemente, a la "mayor indecisión de la vocal inacentuada". Todo lo anterior permite pensar que este mexicanismo, tanto desde el punto de vista morfológico, cuanto desde el semántico, es un derivado bien construido. Sobre la base gobernado o gobernador, se añade el sufijo -ura, que aparece en voces como jefatura o nunciatura, con ensordecimiento en -t- de la -d- intervocálica de la base. Por otra parte, el significado que se observa en voces como jefatura o nunciatura (‘cargo o dignidad de jefe o de nuncio’), se repite en gubernatura (‘cargo o dignidad de gobernador’). No cabe duda de que gubernatura es un mexicanismo. En el Corpus de referencia del español actual (CREA) de la Real Academia Española, hay 181 casos, 178 de los cuales (un 98 %) son mexicanos, dos son cubanos (de Eliseo Alberto) y uno ecuatoriano (en una noticia política sobre México). Curiosamente, el registro más antiguo (y único) en el Corpus diacrónico del español (CORDE), también de la Academia, no es de gubernatura sino de gobernatura, y no de México sino de Perú, en la novela Aves sin nido (1889) de Clorinda Matto de Turner [...]. La gran mayoría de registros mexicanos de gubernatura pertenece a la prensa. El más antiguo, sin embargo, es de 1977, en una obra de Fernando del Paso. Creo sin embargo que la antigüedad de la voz, en México, debe ser mucho mayor. Considérese que la casi totalidad de los registros de prensa que aparece en el CREA son de los años 1996 y 1997. Parece que fue la prensa de esos años la que se consideró y no la anterior, en la que sin duda se habría documentado la voz. De cualquier forma, lo que en mi opinión debe hacerse es incorporarla de inmediato, como mexicanismo, al DRAE.»
 
Fuente: Minucias del lenguaje de José G. Moreno de Alba.
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